domingo, 15 de febrero de 2026

¿ABSTENCIÓN?

Después de los resultados de las últimas elecciones autonómicas en Extremadura, empieza a sonar la idea de que el PSOE se abstenga en la sesión de investidura de María Guardiola "por responsabilidad". Incluso algunos socialistas -por ejemplo, el alcalde de Mérida- parecen no cerrarse a esta posibilidad. 

Se trata, una vez más, de cargar en las espaldas del PSOE la responsabilidad que María Guardiola -como su compañero Jorge Azcón después- no tuvo cuando adelantó las elecciones en su territorio con la pretensión de deshacerse de la presión de VOX y humillar al PSOE. En una situación que podríamos llamar normal, la de un Partido Popular comprometido con los valores democráticos, los Derechos Humanos y la moderación, esta petición podría plantearse. Hoy es evidente que el PP está muy lejos de todo eso y, por tanto, la petición es absolutamente improcedente.

Para que el PSOE se abstuviera en la investidura de un presidente o presidenta del Partido Popular sería necesario un compromiso férreo del PP con valores muy distintos a los que abraza desde hace años. El cordón sanitario a la derecha neofranquista tendría que aplicarse ahora con carácter retroactivo, de manera que el PP abjurase de toda la colaboración con VOX en todo tipo de gobiernos desde 2018, cuando los andaluces tuvimos el dudoso honor de abrir a la extrema derecha las puertas de la política institucional -por cierto, fue Juan Manuel Moreno, el moderado, quien inició esa colaboración-. Solo con una ruptura radical con las políticas de revisionismo histórico, negacionistas del cambio climático, destructoras de los servicios públicos y contrarias a los Derechos Humanos; y con un compromiso firme y verificable de defensa de los pilares básicos del Estado social y democrático, así como de reciprocidad con el PSOE, sería posible empezar a discutir sobre este asunto.

Es evidente que el Partido Popular está muy lejos de todo esto. Antes al contrario, el PP practica un seguidismo de las políticas de VOX que hace imposible diferenciar las posturas de unos y otros. Y si analizamos los hechos, el resultado es aún peor: ¿por qué no se abstuvo el PP para que gobernase en minoría Guillermo Fernández Vara en 2023, habiendo sido el PSOE la fuerza más votada? ¿Hay garantías de que la abstención del PSOE y la consecuente investidura de María Guardiola no se convierta en un cheque en blanco para gobernar apoyada por VOX? ¿Es asumible que validemos a la candidata extremeña mientras su partido cuestiona la legitimidad del gobierno de coalición de Pedro Sánchez? 

El PSOE es el único de los dos grandes partidos que se abstuvo para favorecer la investidura del candidato rival a la Presidencia del Gobierno. Por tanto, nuestro partido ya pasó con creces la prueba de la responsabilidad. Corresponde ahora al PP elegir entre comportarse con la responsabilidad inherente a un partido que se dice "de Estado" o continuar en su deriva hacia la fusión con la derecha neofranquista. Me temo que está más cerca de lo segundo que de lo primero.

lunes, 6 de octubre de 2025

NOS JUGAMOS LA SALUD


La imagen que acompaña este texto es de ahora mismo, mientras me pongo a escribir. Podría ser de ayer, de hace una semana, de hace un mes o de hace un año. Esta es la realidad habitual de la atención primaria que el Servicio Andaluz de Salud nos presta en Berja, la del mensaje "en este momento no podemos gestionar su cita". Una realidad frustrante que se mantiene desde hace ya demasiado tiempo.

Tenemos que ser honestos: la sanidad pública andaluza siempre ha sido mejorable. Pero la situación de desidia en la que se encuentra actualmente resulta intolerable. El gobierno andaluz nos vende año tras año que el presupuesto de la Consejería de Salud y Consumo aumenta. Lo que no nos dicen es en qué se traduce ese aumento presupuestario: en el llenado de los bolsillos de las empresas de sanidad privada. La atención primaria se ha convertido en un cuello de botella para el acceso al sistema, simbolizado en la pantalla de ClicSalud del pruebe suerte en otro momento o la de la ventanilla física donde el personal administrativo, con cara de circunstancias, nos invita a madrugar más la próxima vez o a entrar a ClicSalud entre las 5 y las 6 de la madrugada -a pesar de la vergüenza ajena que producen, esos consejos se dan-, que es más probable obtener una cita. Si no fuera por el drama que esto supone para los usuarios con dolencias graves y crónicas, daría risa.

En esa pantalla o esa ventanilla empieza el calvario del usuario necesitado de atención médica. Pero si la dolencia es de importancia, el siguiente capítulo es la demora en la atención por el médico especialista o, después, la lista de espera quirúrgica.

Si no fuera tan serio, sería un chiste. Aunque para nuestra consejera parece que, efectivamente, lo es. Así ha despachado el gravísimo asunto de la desatención de una gran cantidad -todavía por conocer con exactitud- de mujeres a la espera de los resultados de sus mamografías. Lo que empezó siento unos pocos casos ya alcanza los 2000, aunque una asociación de afectadas -AMAMA- cree que la cifra podría quedarse corta, lamentablemente. 

Las justificaciones o disculpas pedidas hasta hoy no han hecho más que añadir un mayor nivel de desvergüenza y desprecio hacia las afectadas por parte del Gobierno de Andalucía. La habitual ausencia de asunción de responsabilidades por parte de los gobernantes del Partido Popular vuelve a manifestarse aquí, como si fuera una catástrofe meteorológica o una cadena de incendios forestales. Esperemos que en próximas citas electorales los ciudadanos exijamos esa responsabilidad mal asumida con la herramienta más valiosa que tenemos: nuestro voto. Mientras tanto, nos queda la protesta y la exigencia de respuesta a los causantes de tanto despropósito.