Escribo como persona progresista y militante del PSOE, sin que las posiciones que defiendo en este texto sean necesariamente las de la agrupación que dirijo. Simplemente trato de contribuir a un debate que considero necesario.
El éxito de las izquierdas en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre depende de la inteligencia y la generosidad de las distintas fuerzas políticas. La constitución del llamado "Frente Amplio" como coalición electoral de, al menos, Sumar, Podemos e Izquierda Unida es una condición necesaria para dicho éxito, pero no suficiente. Esperemos que los agentes que operan en este espacio sean capaces de llegar a acuerdos para ello.
En territorios como el País Vasco, la Comunidad Valenciana, Galicia o Cataluña hay un factor más a tener en cuenta: la presencia de fuerzas políticas de izquierda de corte regionalista o nacionalista. Estos partidos difícilmente van a integrarse en ese Frente Amplio de ámbito estatal. No es de esperar que partidos como Esquerra Republicana de Catalunya se incorporen a este proyecto. En días recientes, Joan Baldoví, de Compromís, ya ha dejado claro que ellos concurrirán con su marca en las circunscripciones de la Comunidad Valenciana, aunque se abre a incorporar en sus listas a miembros del Frente Amplio. Es decir, aunque no renuncia a su marca, ofrece generosidad -al menos aparente- para integrar en sus listas a personas de la candidatura de izquierda estatal.
La idea de Baldoví conecta con una necesidad evidente: que en ese espacio ubicado "a la izquierda" del PSOE solo haya una papeleta en cada circunscripción. Esto es fundamental para rentabilizar al máximo los votos emitidos a esta candidatura. Por tanto, lo inteligente es que este Frente Amplio no presente candidatura en las circunscripciones en que ya existe una fuerza de izquierda local que pueda aglutinar el voto, y lo generoso es que esta izquierda local abra su candidatura a representantes del Frente Amplio. Ambas cosas deben darse en la justa medida para conseguir una competencia virtuosa en ese espacio político.
Por otra parte, toda la izquierda, incluido el PSOE, debe confluir en candidaturas únicas al Senado, especialmente en las circunscripciones pequeñas. Ya existe una iniciativa independiente para esto, que puedes consultar aquí. Se trata de impedir que las derechas instrumentalicen el Senado, como ha ocurrido en esta legislatura, con fines obstruccionistas o de propaganda. Y aquí debe ser el PSOE quien se abra a la generosidad con inteligencia. Caben dos opciones: formar coaliciones electorales con la fuerza de izquierda predominante en cada circunscripción, según lo indicado en párrafos anteriores, o acoger a representantes del Frente Amplio o la fuerza regionalista/nacionalista correspondiente en la candidatura del PSOE. El riesgo de un uso espurio de la Cámara Alta en la próxima legislatura está más que acreditado según lo que se ha visto en la actual. Por tanto, no caben excusas.
Hay una cuestión más a abordar en relación con el aprovechamiento del caudal electoral de las izquierdas y su traducción en escaños efectivos. Para no irnos muy lejos, pongo el ejemplo de la provincia de Almería. Desde la llegada de la democracia, el espacio político "a la izquierda" del PSOE solo ha obtenido representación en el Congreso en las elecciones de 2015, cuando Podemos logró un diputado por esta circunscripción. El porcentaje de voto de este espacio de izquierdas ha oscilado entre el 2,7% y el 13,1%, con una media del 7,4% (datos entre 1977 y 2019, de Wikipedia). Por poner un ejemplo, en las elecciones generales de 2023, Sumar obtuvo un total de 21.127 papeletas en la provincia, con un 6,6% del voto emitido. Almería no es, ni mucho menos, el único caso.
¿Qué hacer entonces? La idea recurrente, elección tras elección, es apelar al "voto útil", a la concentración del voto de izquierdas en el PSOE en este tipo de circunscripciones. Una apelación que se demuestra inútil elección tras elección y que condena al bloque de izquierdas a ver mermada la representación parlamentaria que le corresponde de acuerdo con su base electoral. Es evidente que el electorado de esa "izquierda a la izquierda del PSOE" no parece dispuesto a renunciar a sus preferencias.
En la situación actual se impone actuar, como ya se ha dicho, con inteligencia y generosidad. Es necesario plantear la integración de representantes del Frente Amplio en las candidaturas del PSOE en circunscripciones como la de Almería. Sus electores demostrarían inteligencia poniendo en la urna la papeleta del PSOE y el PSOE demostraría generosidad y se armaría de razón para pedir, ahora sí, el voto útil.
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